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30-09-2012 |
Ocendi
Los jóvenes españoles apuestan por una televisión de calidad y crossmedia
El Observatorio del Ocio y el Entretenimiento Digital (Ocendi) presenta los resultados de su primer estudio “Preferencia Juvenil en nuevos formatos de televisión. Tendencias de consumo en jóvenes de 14 a 25 años” (Parte I). Se trata de una investigación realizada a lo largo de dos años y que muestra cuál es el papel que ocupa la televisión dentro del sector de ocio en España entre los jóvenes, además de presentar cuál es su situación a finales de la primera década de 2000. Por otro lado, el estudio también señala las tendencias de desarrollo futuro que muestra el sector del entretenimiento digital, especialmente el audiovisual, en materia de formatos y consumo individual y/o colectivo.
Para ello, se han realizado alrededor de 3.500 entrevistas a jóvenes en todas las Comunidades Autónomas del Estado.
Claves y tendencias destacadas del estudio:
• Los jóvenes con edades comprendidas entre 14 y 25 años son el segmento poblacional que menos televisión consume.
• Internet se erige como el medio favorito para disfrutar de su tiempo libre, por delante del cine, la radio y la televisión.
• Un 7,9 de los adolescentes entre 14 y 17 años califican a la televisión de ‘telebasura’, opinión secundada por el 20,6% de aquellos de 18 a 25 años. La opinión generalizada es que los contenidos televisivos emitidos en la actualidad adolecen de calidad.
• Antena 3, Cuatro y La Sexta son sus cadenas preferidas, con porcentajes superiores al 16%, mientras que la oferta televisión de pago apenas alcanza el 8%.
• El 50,8% de los jóvenes entre 14 y 17 años prefieren espacios de entretenimiento y cine, mientras que más de la mitad de quienes tienen de 18 a 25 años eligen programas cinematográficos, de opinión e informativos.
• El individualismo frente a la televisión cobra importancia entre los más jóvenes: un 34% de los adolescentes indican que les gustaría ver la televisión solos, frente al 10% que dice hacerlo así actualmente.
PDF INFORME PREFERENCIA JUVENIL EN NUEVOS FORMATOS DE TELEVISIÓN (PARTE I) (2,69 Mb)
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26-09-2012 |
Ocendi
La televisión en las aulas
Qué ven los estudiantes de primaria y cómo usarlo en clase
El siglo XXI ha supuesto muchos cambios para la humanidad y, como cabe esperar, la educación ha sido uno de los sectores en los que estos cambios más se han hecho notar. Vivimos en la sociedad del conocimiento, caracterizada, entre otros rasgos, por la rapidez de los cambios socioeconómicos (con sus consiguientes consecuencias sobre las necesidades de la población y las nuevas competencias que han de enseñarse en la escuela) y por los cambios de carácter sociocultural (interdependencia, reducción de barreras…), que plantean nuevos retos y exigen a los agentes educativos nuevas fórmulas para superar tales desafíos.
Esta sociedad del conocimiento, asentada sobre los principios del saber y la especialización, entiende el conocimiento como única vía posible hacia la prosperidad económica y la calidad de vida. Tal conocimiento es generado y desechado con una velocidad no conocida hasta ahora, lo que obliga a los individuos a estar continuamente formándose (educación a lo largo de la vida), hecho que ha ocasionado que nuestra sociedad sea conocida también como la sociedad del aprendizaje.
La Educación Primaria tiene como finalidad proporcionar a todos los alumnos una educación que permita afianzar su desarrollo personal y su propio bienestar, adquirir las habilidades culturales básicas relativas a la expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura… así como el desarrollo de habilidades sociales, hábitos de trabajo y de estudio (Ley Orgánica de Educación, España, 2/2006).
Los jóvenes de hoy en día viven en un ambiente cada vez más poblado de pantallas, lo que supone cambios en las formas en las que acceden al conocimiento y lo almacenan, en las formas de pasar su tiempo libre, de enfrentarse a las dificultades…
Hay un abismo entre los estilos de aprendizaje que se cultivan con la escolarización formal y los que son característicos de las experiencias extraescolares de los niños, por ejemplo, los videojuegos y las redes sociales, que les asignan una posición activa. Además, pasan gran parte de su vida frente al televisor, viendo no solo programas y anuncios para niños, sino también para mayores. Por un lado, hemos de conectar con sus motivaciones y formas de relación y de obtención de información, pues de lo contrario, las experiencias docentes “formales” quedarán como una experiencia marginal en sus vidas. Y, por otro, hemos de ayudarles a desarrollar un espíritu crítico.
Nos encontramos ante una sociedad que gira en torno a la televisión y al mundo de la imagen. Actividades como la lectura, el teatro o las excursiones son sustituidas por la televisión, generadora de cultura y pautas de comportamiento. La televisión influye en todas las edades, pero de manera especial en la infancia y la adolescencia dada su incompleta formación social, ideológica, cultural y de valores. El niño pasa muchas horas delante del televisor y realiza sus primeros aprendizajes mediante la observación, imitación o experimentación y, en este sentido, la televisión actúa como instrumento que mediatiza e interpreta la realidad ofreciéndole todo tipo de modelos de conducta, entre ellos modelos antisociales o violentos que también puede aprender, fruto de una programación o selección de mensajes inadecuados para niños y adolescentes. Es aquí donde la familia tiene la primera responsabilidad para solucionar los problemas que provoca el poder de los medios de comunicación, educando en un uso responsable y crítico.
La escuela ya no cuenta con el monopolio de la educación de sus alumnos por lo que, ante este acusado fenómeno televisivo, se hace necesario que, desde nuestra posición como docentes, fomentemos en nuestros alumnos una “competencia televisiva” adecuada. Desde las aulas debemos formar telespectadores capaces de ver de forma crítica y creativa la televisión, provocando situaciones de diálogo, procesos creativos, pautas para la manipulación del medio, propuestas de confrontación de datos… Este acercamiento crítico a la interpretación que realizan de la realidad, y a los contenidos de todo tipo, ha de ser un presupuesto necesario para el trabajo en las aulas, lo que constituye no solo un recurso valioso desde el punto de vista del aprovechamiento educativo, sino también un requisito necesario más que nunca en el contexto mediático actual.
La escuela, tradicionalmente, dedicaba la mayor parte del tiempo al desarrollo de la expresión escrita: conocimiento de la ortografía, signos de puntuación, junto con ejercicios de lectoescritura y comprensión lectora. Sin embargo, la expresión y comprensión oral no puede dejarse de lado, por lo que, mediante ejercicios dinámicos donde prime el diálogo profesor-alumnos-compañeros, pueden desarrollarse las destrezas orales a través la televisión. Mediante este medio de comunicación pueden enseñarse aspectos como la adecuación pragmática (el contexto, la finalidad del mensaje y los destinatarios); la corrección gramatical (fonética, morfología, léxica, semántica y sintáctica) permitiendo que el mensaje sea coherente y pueda ser descifrado adecuadamente en el discurso oral formal; y, por último, aspectos paralingüísticos y no verbales, como tener una articulación clara, una adecuada pronunciación, el papel de la entonación, los gestos, etc., permitiendo que el auditorio esté atento al discurso y haciendo que el acto comunicativo sea efectivo.
Para ello, podemos trabajar con algunos de los géneros orales más frecuentes en la vida diaria, como la conversación o el debate. A través de la conversación se puede trabajar la estructura: secuencia de apertura (saludos, muletillas, llamadas de atención…); los temas, dependiendo del contexto y de los interlocutores; la alternancia de los turnos, los pares de adyacencia; los operadores del discurso; y secuencias de cierre. Y, en cuanto al debate, podemos trabajar el registro formal, siendo necesario que los alumnos conozcan la estructura de un debate, trabajando la presentación de tema por parte del moderador, una primera presentación del tema por parte de los interlocutores, el desarrollo de las argumentaciones en intervenciones solicitadas y reguladas en tiempo, y el establecimiento de las conclusiones del debate expuestas por el moderador y cada interlocutor.
De esta manera, trabajamos la colaboración entre los alumnos, así como la teoría de la relevancia, con sus cuatro máximas: cantidad (decir lo justo para transmitir una información determinada), calidad (el grado de veracidad del contenido del mensaje), relación (no decir lo que no venga al caso) y claridad (ser ordenado en el discurso y evitar la ambigüedad). Pueden seleccionarse fragmentos de programas de televisión con debates, entrevistas… para aprender los diferentes géneros orales y los malos y buenos usos.
Son muchos los programas de televisión que pueden usarse también para enseñar las diferentes variedades lingüísticas (diatópicas, diastráticas y diafásicas).
Pero, primeramente, es necesario conocer qué ven nuestros estudiantes, en este caso los de primaria, como comprobaron mis estudiantes de la Universidad de Cantabria, en unas prácticas que realizaron.
Descargar pdf Poster televisión en las aulas (671 kb)
Descargar pdf Televisión en las aulas (678 kb)
Publicado en: Educamedia
Etiquetas: educación primaria, estudio, televisión, Universidad de Cantabria
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11-07-2012 |
Ocendi
La UVa premiará a los emprendedores en proyectos de comunicación
La Universidad de Valladolid (Campus María Zambrano de Segovia) con la colaboración de Caja Segovia ha convocado el concurso de proyectos emprendedores: “La construcción de empleo desde una nueva ética y deontología de la acción comunicativa”.
Este concurso tiene como finalidad premiar las mejores ideas para el desarrollo de proyectos (desde asociaciones, hasta empresas de diverso perfil, cooperativas, etc.) que se creen para generar empleo y promover la realización de prácticas de futuros profesionales. El objetivo es reconocer los proyectos de aquellos emprendedores que den forma a “iniciativas innovadoras, con compromiso social y visión de servicio público”.
En el concurso pueden participar todas aquellas personas que se hayan matriculado en el Curso de Verano “Nueva cultura del trabajo desde la comunicación” que se desarrollará en el Campus María Zambrano de Segovia del 24 al 27 de julio.
El jurado valorará entre otros aspectos la originalidad de los proyectos, su sostenibilidad económica y financiera, sus posibilidades de generación de empleo y desarrollo futuro así como el compromiso social y su extensión educativa y cultural.
La Universidad de Valladolid (Campus de Segovia) concederá hasta cinco premios dotados con 1.000 € cada uno. El plazo de recepción de proyectos finaliza el 4 de septiembre.
+ info || díptico COMUNICACIÓN SEGOVIA
Publicado en: Universidad
Etiquetas: comunicación, responsabilidad social, Universidad de Valladolid








