Salud digital

- 17-09-2010 | Nereida López Vidales
Adicciones digitales: vuelta al cole

Autor: Juan Manuel Romero (www.adiccionesdigitales.es)

Después de un verano ocioso, los escolares vuelven a clase y hay que cambiar unos hábitos que les han llevado a pasar buena parte del verano enganchados al ordenador y al resto de los dispositivos a su alcance. El número de internautas españoles asciende a 21 millones de personas. Y las viviendas con acceso a Internet suponen el 54,0% de los hogares españoles, lo que en números absolutos supone 8,3 millones.

En Adicciones Digitales hemos detectado que el problema que ahora se nos plantea es conseguir que nuestros hijos vuelvan a los hábitos de trabajo y estudio, algo que han dejado de lado durante el verano. En la mayoría de las ocasiones han pasado el tiempo pegados a la Play, Wii, ordenador y cualquier aparato electrónico que se nos ocurra.

Desde hace algunos años, la mayoría de los escolares tiene que utilizar el ordenador para estudiar y hacer los deberes en casa, por lo que en muchos casos es imposible ejercer el adecuado control sobre el uso que hacen de estos aparatos. Podemos estar pensando que están estudiando y quizá estén chateando o jugando. “Y esto tendrá sus repercusiones dentro de un par de meses, cuando lleguen las notas de la primera evaluación” (Juan Manuel Romero, fundador de Adicciones Digitales).

No podemos olvidar que la proporción de uso de tecnologías de información por la población infantil es, en general, muy elevada. El uso del ordenador entre los menores es prácticamente universal (94,5%) mientras que el 85,1% utiliza Internet. Son datos de la última encuesta publicada sobre equipamiento y uso de tecnologías de la información y comunicación en los hogares, del Instituto Nacional de Estadística, correspondiente a 2009.

Este uso generalizado y cada vez mayor de la tecnología puede plantearnos algunos problemas. Por eso es importante poner algunos medios que nos permitan evitar esas situaciones indeseadas, como la llamada Regla de Oro de Adicciones Digitales, que consiste en “evitar siempre, absolutamente siempre, que el ordenador esté en la habitación de un adolescente. Debe estar continuamente en la sala de estar o en una zona común de la casa, para que los chavales no consideren que se trata de una propiedad privada, sino de un bien común del que deben hacer un uso adecuado”.

Aunque esta no es la solución definitiva, pero sí un primer paso, porque se utilizan más aparatos además del ordenador. Los principales equipos que se usan en las viviendas para conectarse a Internet son el ordenador de sobremesa (el 76,2% de las viviendas), el portátil (50,8%) y el teléfono móvil (11,3%), aunque aumentan los accesos mediante otro tipo de dispositivo (agendas electrónicas, PDA, televisión o videoconsola). Entre ellos, cabe destacar el incremento de la conexión por videoconsola, que pasa del 3,9% en 2008 al 7,3% en 2009.

Las comunidades autónomas con mayor porcentaje de viviendas con acceso a Internet son Comunidad de Madrid (64,3%) y Cataluña (62,7%). Además, País Vasco, Comunidad Foral de Navarra, Islas Baleares, Cantabria, Principado de Asturias, Canarias y Aragón tienen una tasa superior a la media (del 54,0%).

Hay que tener en cuenta que en España de un total de 15.300.000 viviendas, el 66,3% tiene algún tipo de ordenador, el 54% disponen de acceso a la Red y el 51,3% dispone de banda ancha.

Con estos datos nos damos cuenta que no solo es importante tener el ordenador en un lugar común de la casa, sino poner unos límites a la hora de su uso, e intentar asegurarnos de que se está utilizando sensatamente. Muchos adolescentes pasan toda la tarde solos en casa porque ambos padres trabajan, y si ellos mismos no son conscientes de la necesidad de hacer un uso adecuado de esta tecnología lo vamos a notar con los suspensos que empezarán a llegar en unos meses y seguirán llegando durante todo el curso.

Esto por no hablar de otros problemas de seguridad para nuestros hijos y la familia en general, cuando pasan buena parte de la tarde chateando y facilitan datos a personas a las que creen conocer y que quizá no conozcan suficientemente.