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- 11-09-2010 | Nereida López Vidales
Luciano Berriatúa: Gran aventurero y explorador del cine

 
Homenaje Luciano Berriatúa - Sala BErlanga FCM-PNR 2010

El FCM-PNR rindió homenaje al director y restaurador Luciano Berriatúa con la presentación en la Sala Berlanga del libro Luciano Berriatúa, gran aventurero y explorador de cine.

“Yo pensaba que esto iba a ser simplemente una reunión de amiguetes y no sé si esto es una enorme broma de la que despertaré mañana”. Luciano Berriatúa miraba la platea de la Sala Berlanga, poblada de espectadores para rendirle homenaje y no daba crédito que la gente le aplaudiera por “simplemente hacer lo que me gusta. Estoy como un astronauta que cuando vuelve a la tierra está todo cambiado. Me va a costar asimilarlo”.

Y eso que el poder homenajearle era, como dijo Ignacio Armada, coordinador de proyectos del Instituto Buñuel, “un acto de justicia. Él, como saben, es un gran hombre de cine, un investigador, un historiador, un pionero en la manera de entender la historiografía en nuestro país. Cada vez que alguien habla de Murnau sale su nombre ya que es uno de los mayores especialistas en el mundo”.

Y es que el libro presentado ayer, escrito por Mercedes Miguel Borrás y Alberto Úbeda-Portugués, pretende acercar al lector todas las facetas de un personaje del que, según Elena Medina, directora del festival “sólo conocemos unas pocas, ya que Luciano siempre se nos escapa algunas de sus múltiples labores. Por eso para mí es un placer poder ayudar a descubrirlas”.

Era un día de estrenos, primera jornada del FCM-PNR, que no pudo comenzar con más fuerza con el homenaje a Berriatúa, portada de un evento “que no es de estrellas glamurosas, sino de personas que ponen una forma distinta de contar las historias”. Berriatúa personifica con su polifacética labor el espíritu de la Plataforma de Nuevos Realizadores.

Elena Medina, directora del 19 FCM-PNR (centro), los autores del libro (a la izquierda), Ignacio Armada del Instituto Buñuel (al fondo), y Luciano Berriatúa, en primer plano. Foto: martaescenica

 

Las “virtudes” de Berriatúa

“Me parece muy interesante esta idea de hacer homenajes a gente que considera que el cortometraje en sí es algo y no una especie de carrera de caballos para llegar al largo; es un mundo en sí mismo y para mí tiene tanta importancia como un largometraje. Muchos han dedicado años al corto como paso para llegar a  hacer largos, y yo lo he hecho al revés; soy muy feliz”. Luciano Berriatúa destacó en su intervención que desde “este punto de vista me parece coherente este libro; desde otro punto de vista es desorbitado, ya que soy egoísta y hago las pelis que a mí me gustan y no lo que dicta la industria. Me metí en la restauración por Murnau porque era el cineasta que más me gustaba … encima de que lo haces para ti hay gente que te paga por eso, aún no me lo creo.”

En un clima distendido y relajado, el cineasta bromeó con lo que consideraba “algunas de sus virtudes”: “A parte del egoísmo, otra de mis virtudes es ser perezoso; cuando de pequeño vi 101 dálmatas, de Disney, me cambió la vida y decidí que quería dedicarme a eso, a la animación. Cada vez que estoy deprimido me la pongo”. Berriatúa comentó en tono jocoso y cercano, que la animación es una técnica que requiere mucho tiempo y que él, a pesar de que se sentía muy motivado, lo iba postergando en el tiempo, al igual que lo hacía con la restauración de películas: “Eso significa que soy muy lento; Nosferatu lo empecé en 1977 y la terminé en 2006. Tengo plazos muy largos para hacer las cosas, sin prisas. Mi tercera virtud es que soy my cobarde, esto de que me saquen aquí es un regalo envenado: a mí lo que me gusta es que nadie me conozca y hacer lo que me gusta. Por lo demás, estoy encantado; ha sido una experiencia maravillosa y además he encontrado nuevos amigos mientras se escribía el libro”.

El cine desde dentro

Los autores del libro-homenaje a Luciano Berriatúa, Mercedes Miguel Borrás y Alberto Úbeda Portugués, elogiaron en su intervención la gran figura de este cineasta, sorprendente, genial y poco conocido para el público general.

La obra surgió gracias al acuerdo alcanzado entre el festival de Cine de Madrid-PNR y el Instituto Buñuel para iniciar una colección de monografías cuyo objetivo será rendir un homenaje a aquellos autores del cine español que se han dedicado especialmente al cortometraje. Esta colección inicia su andadura con todo un número uno como es Luciano Berriatúa: “Nos abrió sus puertas y nos dio a conocer un universo interminable. Cuando uno se acerca a Luciano piensa que es un director, ¿pero de qué? De largometrajes, pero también de cortometrajes,  de cine experimental pero también de películas de animación”, señaló la doctora y profesora en comunicación audiovisual, Mercedes Miguel.

Ambos autores subrayaron la intensa labor  de Berriatúa como estudioso del cine de Murnau, “no tiene precedente. El prestigio que ha conocido no tiene parangón en el mundo del cine. Lo curioso e interesante es que siempre se percibe un interés por la búsqueda para hacer revivir textos e imágenes a través del cine”, comentó emocionada Mercedes Miguel.

La estructura del libro, en opinión de los autores, no podía ser cronológica sino caleidoscópica, como el universo de Luciano Berriatúa: “A través de los diferentes capítulos descubrimos a un cineasta independiente, total. A lo largo del texto descubrimos su evolución como director, su labor como restaurador… Lo admirable  es que no es sólo un estudioso o un director, si no que conoce el cine desde dentro como montador, guionista, director de fotografía, y este profundo conocimiento del cine es lo que le ha permitido hacer su labor. Es minucioso, detallista, busca siempre ese negativo que le va a proporcionar esa mayor calidad”.

El crítico cinematográfico y escritor, Alberto Úbeda Portugués, concluyó en su intervención que Luciano es una de las grandes figuras del cine independiente español de las últimas décadas y que Murnau no se entendería ahora mismo  como lo hacemos si careciésemos de su labor: “Luciano busca referentes pictóricos para tratar de `meternos´ en esa época, para introducir anacronismos que utiliza para trasladarnos de nuevo al presente. La animación es muy importante es su vida (…)  Pero no podemos olvidar que a  Berriatúa le interesa hacer el cine de la época de la muerte de Murnau, fundamental en su trayectoria profesional e incluso vital, porque en su opinión, el cine sonoro cortó la intensa evolución de la imagen hasta 1931. En plena era digital, Berriatúa sigue adelante con Orson Wells, con Campanadas a media noche, y como el título del libro dice, es un gran explorador y un aventurero impresionante de la maravillosa aventura que es el cine”.

La estructura del libro

 El libro consta de cuatro capítulos en los que se dibuja una retrospectiva del autor a través de sus obras y el análisis de la época histórico-cultural correspondiente cuyo fin es  mostrar la evolución del propio artista. El primer capítulo está dedicado a los años sesenta, setenta y ochenta, con un perfil centrado en la ficción y el impulso a la imaginación;  el segundo  se centra en el descubrimiento de Murnau y la influencia que ejercerá desde entonces en Berriatúa, pero también de su interés por la alquimia y su defensa de Walt Disney;  el tercer capítulo muestra el aspecto más investigador del director cinematográfico y cómo se vuelca en la restauración de obras de cine, actividad que no ha dejado desde entonces;  y,  por último, el cuarto capítulo habla de cómo Luciano Berriatúa es además un artista moderno, que tiene en cuenta las nuevas tecnologías y que se siente partícipe de la actual era digital.

El libro se completa con varios apartados y valiosos índices acerca de su filmografía que contienen las claves para entender su obra.