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- 18-10-2012 | Ocendi
Anuncios y niños

La televisión está presente en la vida de los niños desde que son pequeños. Según el documental mejicano ¿Y tú cuánto cuestas? (2007), de Olallo Rubio, la televisión es el “miembro” de la casa más influyente. Los niños ven unas 3 horas y 46 minutos de televisión al día, lo que representa unos 52 días seguidos al año (14% del tiempo dedicado a la televisión). Esto significa que a los 65 años habremos visto 9 años seguidos de televisión, lo cual implica 2 millones de anuncios.

Los publicistas se aprovechan de que los niños no tienen aún capacidad para distinguir los programas de los anuncios; no saben que quieren venderles algo, puesto que sus mentes aún están sin formar. La publicidad interactúa con los niños, adolescentes y jóvenes, e influye en su información y en su formación. Deberíamos, por tanto, ser capaces de plantear una oferta educativa que permitiera formar consumidores críticos, trabajando aspectos importantes del lenguaje publicitario, sobre todo del televisivo: dibujos, colores, música, composición, encuadre, lengua… Por lo tanto, hay muchos aspectos de la publicidad que podríamos analizar; todo habla, pero hay que ser capaz de interpretarlo con un espíritu crítico.

Trabajar con el lenguaje audiovisual puede enriquecer nuestra percepción estética. Pero eso solo no es suficiente. Además de desarrollar el gusto y la sensibilidad para el sonido, la imagen, el texto, debemos desvelar nuevas dimensiones a nivel del contenido y de su estructura para inferir esos análisis dentro de una perspectiva de conjunto. Pero esto tampoco es suficiente. Además de desarrollar procesos que impliquen disfrutar de los medios y analizar y comprender su funcionamiento en relación con sus audiencias, podemos lograr también que los jóvenes pueden expresarse a través de los medios, es decir, pueden realizar mensajes con diferentes tipos de soporte.

Mostraremos en los siguientes artículos algunos aspectos que se pueden trabajar en clase para sacarles partido a los spots, obras de arte para algunos y muestra del mundo consumista para otros.

www.scribd.com

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- 24-08-2010 | Nereida López Vidales
“Si tengo algo que decir, lo digo con imágenes”

C. Rodero La Premio Nacional de Fotografía Cristina García Rodero ha asegurado que “el mundo de las emociones” es lo que le mueve a “disparar”. “La fotografía es un lenguaje que todos entendemos”, en el que “no necesitamos saber idiomas” para comprenderlo, añadió.

“Si tengo algo que decir, lo digo siempre con imágenes”, afirmó la primera española que ha conseguido trabajar en la agencia fotoperiodística Magnum durante la inauguración del Seminario -que ella misma imparte- ‘Cristina García Rodero: el proceso creativo de una reportera’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). El curso se desarrollará durante toda la semana, dentro del ciclo académico ‘El Autor y su obra’.

Con casi 40 años de experiencia, la reportera española reconoció que “un fotógrafo no es bueno sólo por las imágenes que hace, sino por lo que deja ver”. Así, explicó que lo que ha mostrado de su trabajo es “la punta del iceberg”, ya que “detrás hay miles de imágenes” que le “echan de casa”.

“No es tan importante la cámara que se tenga como lo que se quiera contar”, aconsejó a los cien alumnos que asisten al curso. Además, subrayó que “cuesta mucho editar y seleccionar las imágenes que se enseñan” porque “en cada foto dejas parte de tu vida” y “significa mucho a nivel vivencial”.

Rodero habló también acerca de su primera obra, ‘La España Oculta’, cuyo trabajo le llevó quince años (1973-1989) que, en su opinión, le hicieron fotógrafa. Relató que durante ese tiempo creció “como mujer, persona, reportera y fotógrafa”, aunque ella es pintora y licenciada en Bellas Artes.

Sus primeros pasos con la fotografía tuvieron lugar en Florencia, a donde se marchó con una beca en “unos años de búsqueda de aventura y de conocimiento personal”. Allí dijo tener su “primer encuentro con el reportaje” al salir a la calle para fotografiar las huelgas que convocaban en aquella época en Italia, a las que calificó de “blanditas”, comparadas con las que había en España.

Con 24 años obtuvo una beca de la Fundación Juan March para hacer una obra que mostrase el paisaje, la arquitectura, la gastronomía y las fiestas españolas. Así nació la idea de crear ‘La España Oculta’, con la que comenzó “dando patadas de ciego, cometiendo errores, haciendo amigos fotógrafos y otra gente en los pueblos”.

La fotógrafa señaló que en aquel momento se preguntaba “cómo es posible que no se conozca el tesoro que son las fiestas y tradiciones, con una gran variedad, riqueza y fantasía”, ya que entonces sólo se mostraba “la imagen de España que el Estado quería dar”. Por este motivo, pensó que tenía que dar a conocer “esta riqueza nuestra”, a pesar de “la juventud, la ignorancia y la falta de información”.

Sobre su trabajo actual, reconoció que pese a que trabaja a “un ritmo muy fuerte”, tiene “un gran atasco”, por lo que no le da tiempo a editar ni a enseñar todo lo que hace. Como una de sus cualidades destacó ser “muy pesada con el trabajo” y tardar en “dar por concluida una obra” hasta que no está segura de que ya no puede “aportar nada más”. “Eso es una parte positiva y negativa de mi trabajo”, insistió Rodero, quien cree que “a veces las virtudes se convierten en defectos o viceversa” y que “al final lo que hace a un fotógrafo son los aciertos y los fracasos”.

“No me imagino mi trabajo sin otra música que la de Manuel de Falla, al que escucho desde joven”, dijo la reportera, que eligió canciones de ‘El Sombrero de Tres Picos’, como la ‘Danza de la Molinera’, y el ‘Amor Brujo’ para acompañar a la proyección de su obra que mostró a los alumnos del seminario.