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- 26-07-2010 | Nereida López Vidales
El arte de contar lo que sucede

Inauguración Encuentro Narrativa y Periodismo.jpg El director de la Cátedra de estudios iberoamericanos Jesús de Polanco, Joaquín Estefanía, ha afirmado hoy en Santander que el periodismo está afectado “desde dentro y desde fuera” por “una tormenta perfecta”, resultado de la confluencia de la crisis económica mundial en los medios de comunicación y las transformaciones tecnológicas que, a su juicio, “está incidiendo en sus señas de identidad”.

En este sentido, advirtió también de la amenaza que representan para la profesión los “enemigos de la libertad de expresión” ya que, según dijo, no utilizan como antaño en todos los casos “la brutalidad de la censura”, sino “la condicionalidad de las ayudas para determinar los contenidos, la asfixia de lo que avasalla y la mezcla de mucha comunicación y poca información para impedir la diferenciación entre lo significativo y lo aleatorio”.

Estefanía hizo estas declaraciones en la inauguración del Encuentro ‘Narrativa y periodismo. El arte de contar lo que sucede’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en la que también participaron el presidente de la Fundación Santillana, Ignacio Polanco; la directora de la carrera de Periodismo en el Instituto Tecnológico de Monterrey (México), Ana Cecilia Torres, y el rector de la institución académica, Salvador Ordóñez.

Durante su intervención, el director de la Cátedra de estudios iberoamericanos Jesús de Polanco explicó, además, que el periodismo sufre las consecuencias de los “abusos, errores y deficiencias” de los profesionales, como por ejemplo, “el uso deficiente de la gramática o la utilización pobre del lenguaje” que, para él, “muchas veces son sinónimo de desconocimiento y otras de velocidad”.

“Como decía el mítico director de The Washington Post Ben Bradley, los periodistas echan muchas veces gasolina en el primer sitio que ven humo sin determinar qué es lo que echa ese humo y por qué”, recordó Estefanía, para quien “las llamas resultantes podrían considerarse un incendio premeditado y no periodismo”.
Estefanía aseveró que un periodista no es un novelista, aunque sus materiales contienen un poderoso aliento de ficción; tampoco un sociólogo, pero en su proyecto habita una sociología práctica y cotidiana y no es un historiador, a pesar de que de las hemerotecas y de los archivos los historiadores extraerán parte de la materia prima con la que trabajarán.

En la misma línea hizo hincapié en que el profesional de los medios de comunicación “no es un político ni tiene por qué ser un personaje público”, si bien comentó que su cercanía con el poder “puede emborracharlo y hacerle creer que es un agente de la gobernación de un país”. “El periodista puede entenderse como una suma de lo que no es, lo que no acabamos de ser es lo que somos”, concluyó Estefanía.