Educamedia

- 20-12-2012 | Teresa Fernández Ulloa
Los anuncios en la clase de lengua y literatura de educación primaria

Para C. Castro Carbón,
“Tanta ‘tele’ engorda”. Elpais.com.
Sección de sociedad. 15 mayo, 32-33.

tv en aula

Los niños españoles pasan frente al televisor unas dos horas y media (sin contar el tiempo dedicado a otros dispositivos). Aporta datos alarmantes, como que, al final de la secundaria obligatoria, el menor habrá permanecido inmóvil frente a una pantalla unos 3 años (no solo del televisor, sino de ordenadores, teléfonos, consolas, etc.), y durante esos 3 años habrá consumido unos 10.000 anuncios solo de comida hipercalórica (Carbón considera esto como uno de los factores del sobrepeso infantil).

Coincidimos con M. I. Martín Requero (“Publicidad y Educación”. Publifilia, 7, 17-27. Segovia: Colegio universitario de Segovia, 2003, p.19), cuando afirma que deberíamos ser capaces de plantear una oferta educativa, para que “partiendo de este saber publicitario, pudiéramos llegar a formar consumidores críticos y trabajar aspectos importantes”. Señala como aspectos importantes la imagen, el lenguaje publicitario, los valores que se transmiten a través de la publicidad o el funcionamiento del mundo publicitario.

La publicidad ha creado sus propios tipos de texto, en los que la función que prima es la comunicativa. En su mayoría, se trata de textos argumentativos de carácter persuasivo, aunque también hay publicidad disuasiva que se centra en persuadir para evitar ciertas actitudes. Cuando tratamos de comprender,  realizamos inferencias para interpretar el texto, y ahí es donde actúa con mayor fuerza la persuasión publicitaria, ya que dichas inferencias son las mismas que se utilizan para argumentar sobre el producto (P. R. Corrales Crespo, “El lugar común en la construcción e interpretación del texto publicitario”. CLAC. Círculo de lingüística aplicada a la comunicación, 2000, pp. 13-27. Disponible en: www.ucm.es/info/circulo/no1/corrales.pdf.

En los anuncios, podrían estudiarse muchos y diversos aspectos del lenguaje verbal, como el léxico (tipo, campos semánticos, frecuencia), las variedades (diatópicas, diastráticas, diafásicas, diacrónicas), los aspectos gramaticales (tiempo, número, persona, modo), aspectos lingüísticos (corrección, coherencia, cohesión, adecuación, cooperación y cortesía), los registros (argot, culto, especializado, vulgar, infantil…), las figuras retóricas… Puede estudiarse también el lenguaje no verbal: los rasgos paralingüísticos (cualidades de la voz -como el volumen, timbre, tono, duración y velocidad- y elementos prosódicos –pausas, acento, entonación, color tonal, la puntuación y ritmo-) y los códigos no verbales (cinésicos –gestos y movimientos corporales-, proxémicos –espacio y distancia interpersonal-, cronémicos –unidades de tiempo- y de origen químico –llanto, sudor, sonrojo, palidez, sequedad…-).

Nadie puede escapar de la publicidad, hay que conocerla y aprender a convivir con ella, tratando de desenmarañar las redes que teje para atraparnos, persuadirnos y crearnos falsas necesidades. Y un buen lugar para tratar del arte de la persuasión son las clases de Lengua y Literatura.

Tenemos la necesidad de crear mentes críticas desde las aulas para que nuestros alumnos sean capaces de enfrentarse al mundo que les rodea, donde prima el espíritu consumista y la saturación de información (o “desinformación”), un mundo visual que se caracteriza por ser un tanto banal y fugaz. Debemos plantear actividades basadas en la aplicación del conocimiento y la reflexión, mostrando aspectos de la lengua que suelen presentarse en el aula de manera memorística, en vez de mostrarlos como un conocimiento útil. Las actividades tienen que tratar de explotar la curiosidad de los niños y presentar un carácter lúdico para conseguir que los alumnos creen su propio conocimiento a la vez que lo comparten con los demás, de tal manera que todos aprendan de todos, reforzando la idea de colaboración frente a la idea de competición.

Véanse algunas ideas, ademas de en otros artículos que se citan aquí en OCENDI, en:

vía: prezi.com