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- 20-10-2013 | Nereida López Vidales
“Somos el futuro del cine español”

EL-LADO-FRIO-DE-LA-ALMOHADA-CORTO

Dice Herminio Cardiel en esta entrevista que “la industria se está volviendo casi inexistente”, una afirmación no exenta de cierta polémica pero también de mucha franqueza, en un momento en que los realizadores españoles deben pelear para defender el que es su trabajo. Uno de los espacios donde todavía existe el ring, de forma metafórica, es Seminci que como en cada edición no duda en apostar por los productos nacionales dentro de su oferta.

“El lado frío de la almohada” se proyectará el 21 de octubre en el prestigioso festival dentro de la sección “Castilla y León en Corto”, un trabajo en el que ha contado con la conocida actriz Irene Visedo como protagonista. Un relato sencillo sobre las relaciones de pareja y la confianza, tanto en los demás como en uno mismo.

Entrevista:

¿De dónde surge “El lado frío de la almohada”?

Sinceramente, vino de una noche de no poder dormir. Das vueltas y vueltas, también a la almohada buscando ese lado frío que te conforta, y de repente se me ocurrió que podía ser una buena idea para hacer un símil con las parejas. Todas tienen ese lado, está esa parte cómoda pero también la otra cara de la Luna.

Quería ver hasta dónde podía llevar ese símil, y a partir de ahí construir una historia.

¿Y tiene algo tuyo, de tu autobiografía?

Tú has visto el corto, sabes que es una historia que nos puede haber pasado a todos. Es lo típico, que después de una relación fallida te cuesta encontrar el valor para confiar en alguien. Da igual lo que te venga, hasta que no pase un tiempo y te cures…

No es tanto algo de tu propia vida, como más bien de toda pareja.

Sí, no es una historia mía, ni de nadie. Coges un poquito de aquí y de allá, con todo es con lo que construyes la narración.

Además con la suerte de contar con Irene Visedo para ser la protagonista.

La primera vez que intenté rodar hubo problemas, quería hacerlo en Madrid y no pude. Los actores tenían horarios extraños, y entonces conocí a Irene en la Seminci. Hablamos y le comenté esta idea, me dijo que se lo pasara y después de leerlo quiso hacerlo. Además también se lo hizo llegar a su co-protagonista, ya que le veía para estar con ella. Y yo encantado, claro.

¿Y te esperabas la buena aceptación que está teniendo?

Me esperaba que sorprendiese, pero después de la trayectoria de “Splash” pensaba que llegaría a lo mismo. Este es un corto más nacional, sobre todo por las caras conocidas, el tipo de historia… Pero al final está teniendo mejor recepción que “Splash”.

Todo el trabajo hecho con ese corto te dejó el listón muy alto.

Bastante alto, sí. “Splash” fue una sorpresa, el cómo funcionó. Primero lo movimos a nivel nacional y no terminó de ir, después ya pasamos a lo internacional y tuve éxito. Fue a raíz de ello que entonces se empezaron a interesar por ello en España.

¿No te llama la atención que suceda eso?

Supongo que nadie es profeta en su tierra. También puede haber sido suerte, que justo en ese momento en el panorama nacional sí interesara a los festivales y antes no. O que realmente se hayan hecho eco del éxito que ha tenido fuera.

En parte “Splash” es el culpable de lanzarte ya a otro nivel.

Es un corto al que tengo mucho cariño, es el más internacional de todos, el que más se ha oído. Para ser algo humilde, sencillo, de poco presupuesto, pues ha sido un hijo que ha salido muy bien criado.

¿Qué te lleva a contar estas historias?

Pues el afán de contar historias. Todos tenemos algo dentro, es intentar llegar con tu locura al mayor número de gente posible. Es el cuenta cuentos que tenemos, pero con el audiovisual puedes jugar con todo. Piensas la música, eliges los planos, escribes todo antes, puedes hacer algo que sea muy cerradito y conjunto.

Pero también lleva un gran trabajo.

Sí, sí. Es complejo. Podría contar una historia escrita o con una canción, pero me pide algo más el cuerpo. Me voy un paso más allá, le tengo que poner caras, y hacer una actuación, quiero un escenario en particular y con un giro de cámara concreto. Quiero intentar que mi visión llegue completa a la gente.

Controlando la obra en todo momento, ¿no?

Exacto. Pero siempre dejando ese hueco a la imaginación, no dárselo todo mascado. Dar ese margen, pero darles mi visión. Un cuenta cuentos te da su visión de un cuento, y ya tú decides si la coges tal cual o interpretas otra cosa.

Pongamos un escenario hipotético: te llaman de una gran productora para dirigir, pero te dejan poco espacio para maniobrar, ¿aceptarías?

Sí, claro. Quieras que no, aunque tengas a un productor ejecutivo detrás que te diga algo, en algunas cosas tendrás que tragar, pero si te contrata es porque quiere tu sello. Es cierto que te tienes que pelear, hay que llegar a un acuerdo en el que muchas veces pierde uno o el otro. A pesar de que muchas decisiones las tome el productor sí se respeta la visión del director, si no la dirigiría el productor.

¿Y cuesta hacerse un hueco?

Muy difícil, incluso los que están arriba tienen que pelear y defenderse con uñas y dientes. La industria se está volviendo casi inexistente, los que estaban tienen que pelear por quedarse y no dejan hueco a los nuevos. Eso es lo malo.

¿Porqué piensas qué está así la industria?

Muchas cosas. Se ha visto afectada por la crisis internacional. No es una industria tan al uso como en Estados Unidos, allí el que monta monta, el que escribe escribe y el que dirige dirige. Aquí al ser algo más de autor se entremezcla todo, eso afecta.

Vamos a centrarlo un poco, ¿es fácil ser realizador en Castilla y León?

No. Se te tilda socialmente como “el chico que hace peliculitas”, en ocasiones despreciando tu trabajo. Vas con un presupuesto y te dicen “¿pero esto cuesta tanto? Pensé que con 100 euritos te apañabas”. Caballero, esto es una cosa muy cara y tengo que comer. Esto es un trabajo como otro cualquiera. Si sumamos que Castilla y León nunca ha tenido industria de cine de por sí, aunque se ha rodado y es un paraje natural. Al final mucha gente se va fuera a trabajar.

Entramos también en el tema de apoyo y reconocimiento. Seminci no hace tanto que puso una apartado para ello, a pesar que hace tiempo que sí tiene uno de la ECAM.

Es justo eso. Claro, que también pasa que los que estamos aquí hemos empezado a reivindicar esto. Si tenemos Castilla y León para rodar, es una maravilla y queremos hacerlo aquí, nos peleamos para tener permisos y poder grabar. Seminci ha visto eso, que cada vez hay más cortos de Castilla y León, era lógico que lo metieran. Nos hemos ido despertando, vamos a hacernos nuestro huequito los realizadores de aquí.

Además cada vez hay más cortos, en un lustro ha habido un cambio brutal.

Creo que ha sido un ejemplo de democratización del cine. Ahora hay cámaras mucho más asequibles de 1000 euros que ya te dan una cierta calidad, algo que antes no se podía. Luego está si la historia está mejor o peor, pero el volumen de realizadores que se lanzan a ello es mucho mayor por eso.

Cada vez has más festivales, pero a veces parece que nos movemos en un mundo circular. No llegamos a salir fuera.

Sí, es eso. No sé si es por que piensan “qué corto”, o que desconocen que se rueda igual que una película. Esto lleva mucho tiempo y mucho trabajo. Hay gente que se pasa por un rodaje y se sorprende de todo lo que hace falta, luces, cámaras… Para mostrar la cosa sencilla que ves en pantalla, detrás hay algo muy complicado. Esto es cine.

La gente tiene un gran desconocimiento. También por la democratización del cine, hace que mucha gente vaya solo con la cámara y graba. Claro, luego te ven con focos y se sorprenden. A veces en la propia industria está denostado, hace unos años en los Goya quería dejar fuera los cortometrajes. Poco a poco vamos teniendo el reconocimiento que merecemos, el futuro del cine español somos nosotros, si hay algún futuro en el cine español.

¿Y tendremos un circuito comercial para el corto?

Ya hay algo, en cuanto a que se paga por verlo. Que el realizador se beneficie de ello, ya es otro tema. También hay televisiones que comprar cortos, pocas pero las hay. Es algo, la pena es que no sea como en Estados Unidos que hay de todo.

Vamos a dar un salto, háblanos de tus proyectos futuros.

Estoy sumido en la pre-producción de un corto y en nada ya rodando. Es sencillo, algo mío, y creo que dará qué hablar. De momento con el título provisional de “Focus”. Estoy preparando otro trabajo, en la línea de “El lado frío de la almohada”, y estoy empezando a escribir un largometraje.

¿Qué puedes adelantar de esto último?

Es una historia al hilo de lo que he ido contando en mis últimos cortos. Son situaciones normales de la vida, pero que de repente por un factor externo que te sorprende, te corta todo. Lo que me interesa es sorprender a la gente.

¿Y cuándo te planteas empezar a rodar?

Si el año que viene empiezo a pre-producir me basta. Quiere decir que ya tendría dinero, o algo. Incluso si se puede empezar a rodar, pues contentísimo. Pero primero tengo que cerrar bien el guión, tengo que llegar a la versión definitiva.

¿Se rodaría en Valladolid?

Sí, me gustaría hacerlo en Castilla y León, aunque hay alguna cosa que tendría que hacerse fuera. Pero si el grueso puede ser aquí, estaría muy contento.

Autor: Doc Pastor