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- 13-04-2011 | Ocendi
La TDT en un mar de dudas

Coches Soria TDT

La fecha elegida era el 3 de abril de 2010, pero para atestiguar que las cosas se habían hecho bien, terminó siendo un día antes. Ese día no era más que el punto final de un proceso que se había relanzado cinco años antes (después del resbalón de Quiero TV).

La TDT se apoyaba ya en aquellos inicios en tres pilares fundamentales: mayor oferta de canales, mejor calidad audio-vídeo e interactividad. Precisamente este último era el que vendía aquello de romper la “brecha digital”. La transición se hacía básicamente por necesidad, para ordenar el espectro radioeléctrico; aunque las otras tres matizaciones quedaban resultonas de cara al público general, que era el sufridor de este cambio.

 Un año después, la cuestión del espectro radioeléctrico sigue pendiente y tras el “apagón analógico” (o si se prefiere, “encendido digital”), el 1 de marzo han comenzado las fases de reordenación del espectro; proceso también conocido como “dividendo digital” y surgen dudas acerca de la viabilidad del modelo de negocio actual.

 Mayor calidad de audio y vídeo

 En estos últimos meses, algunas cadenas nacionales han ido incorporando dentro de sus múltiplex emisiones en alta definición, que han sacado a la luz la cantidad de televisores que se vendieron como HD, pero que no estaban preparados para recibir dichas señales por vías terrestres. A pesar de que en la oferta general de programación sigue primando la calidad estándar, el cambio de frecuencias podría ayudar a asentar estas emisiones.

 ¿Quién paga la fiesta?

El mando a distancia se ha quedado pequeño para acoger a todos los recién llegados. El fin de la publicidad en TVE y la financiación a través de la tasa fijada a las telecos (que está siendo investigada en Bruselas), han puesto de manifiesto los problemas de sostenibilidad del actual modelo de negocio.

Cuando se hablaba de mayor número de canales, le seguía la coletilla “en abierto”; pronto se quedaron en canales a secas y se aprobó el Real Decreto 11/2009, de 13 de agosto, que permitió el aterrizaje de Gol TV, al que se sumaron AXN y Canal+ Dos como primeros canales premium TDT.

 Unos meses antes, el Real Decreto 1/2009, de 23 de febrero de 2009, de Medidas Urgentes en Materia de Telecomunicaciones, abría la posibilidad de fusión entre cadenas, siempre que entre ambas no superasen el 27% de share y que se garantizase la pluralidad informativa, con un mínimo de tres compañías privadas de ámbito estatal.

 La que a priori se presentaba como la primera fusión entre cadenas era la del Grupo Antena 3 y La Sexta, cuya relación se fue enfriando, sin que haya por el momento posibilidades de retomar esas conversaciones. La que sí se materializó fue la integración de Telecinco y Cuatro, aprobada por la Comisión Nacional de Competencia el 29 de octubre de 2010.

 El panorama para la televisión local y la autonómica no pinta mejor. Comparando con el mismo periodo del año pasado, en este primer trimestre de 2011, las integrantes de Forta, menos Euskal Telebista, perdían audiencia y publicidad (facturando unos diez millones de euros menos). Muchas de las emisoras de TDT local que resultaron adjudicatarias en los concursos por demarcaciones, aún no han puesto en marcha sus canales televisivos y otras han optado por devolver la licencia ante la falta de perspectiva empresarial.

 La televisión sigue teniendo audiencia, incluso el consumo medio se ha visto incrementado en este último año en varios minutos. El problema es que esa audiencia cada vez está más fragmentada y los jóvenes cada vez optan más por otros soportes para su consumo.

 Interactividad

 Europa se había decantado por el estándar MHP para la televisión interactiva a través de la televisión digital, pero en España no terminó de cuajar. En un principio por falta de decodificadores interactivos en el mercado y después por falta de interés por parte de los operadores. Ante este panorama, los fabricantes de electrónica de consumo aprovecharon el vacío para “colocar” en el mercado sus televisores conectados, que siguen la estela de las aplicaciones para móviles y tabletas a través de widgets.

 Mientras las cadenas aguardan la llegada de Google TV y otros competidores con la misma filosofía. Algunos han optado por “estar” en los soportes alternativos a toda costa, sin adaptar los contenidos, que apenas varían y siguen saliendo de la televisión tradicional. Quizás algún día nos demos cuenta de que el espectador que huye del televisor, busca una experiencia más personalizada, y  no quiere cantidad, sino calidad.